Acabo de ver la película “Memorias de un caracol” (memories of snail). No te asustes, est no será una entrada de blog sobre cine.

Esta película muestra varios temas actuales, pero quiero enfocarme en dos: la soledad y el victimismo.

Desde hace años la sociedad nos ha obligado a suponer que la soledad es lo peor que podría pasarnos, por eso hay muchas personas que se apresuran a estar en una relación, incluso antes de que terminen la actual (eso explicaría el porqué de la infidelidad).

Pero no nos enseñan que la soledad nos permite conocernos, amarnos y respetarnos, y sólo de esa forma, podemos elegir aquello que nos merecemos y no tomar lo primero que aparece en nuestras vidas.

A la sociedad de consumo le conviene que no aprendamos a vivir en soledad, porque si le tememos a ella, nos volcaremos a consumir en exceso. No sólo hablo de comprar, sino hasta de dependencias a sustancias.

La protagonista de la película quieres constantemente salir de su soledad y al intentar evadirla, termina siendo acumuladora, compradora impulsiva e incluso glotona. Un reflejo de nuestra actual sociedad.

Y como no puede aprender a vivir con su soledad, se convierte en una víctima de sus circunstancias.

Fritz Perls decía: “cada vez que uno se hace el desvalido, creamos un juego de dependencia. En otras palabras, nos hacemos esclavos”. Si creas un papel de víctima, te haces el desvalido, y si eres un desvalido, otro te convertirá en su esclavo.

Comencé esta entrada con la película porque quiero que reflexiones en este momento sobre tu vida. Es igual si la ves o no, pero debes detenerte y reflexionar en este momento sobre tu vida:

¿Te sientes solo?
¿Te estás victimizando?
¿Supones que nada puede cambiar en tu vida?
¿Crees que nadie te apoya?

Si has respondido que sí a todas o casi todas las preguntas, ya tienes una respuesta al por qué tienes problemas económicos (o los tendrás).

Tienes que buscar qué hacer y cómo hacerlo, y dejar de ser una víctima, porque nadie llegará a rescatarte, al contrario, otros intentarán hacerte su esclavo, tal como decía Perls.

Nadie vendrá a tu rescate, por eso tienes que aprender a vivir en soledad, aunque estés acompañado.

No vivas en función de los demás, crea tu propia vida y comienza a conseguir tus objetivos. Y si no tienes objetivos, es momento de que los tengas.

Nadie va a salvarte. A nadie le interesas. Es duro, pero es la verdad. Perls remata con: “si necesitas estimulo, ayuda, palmaditas en la espalda, lo único que consigues es que el mundo sea tu juez”.

Es momento de que decidas qué pasos vas a dar. Y si no sabes cómo comenzar, yo estoy aquí para ayudarte, únete al grupo de whatsapp para estar en contacto.

Y no olvides esto que se comparte en la película:

Un poco de autocompasión está bien, pero es hora de seguir adelante. Habrá dolor, pero así es la vida. Tienes que afrontarlo directamente. Sé valiente.