Por qué ya me gustan los hosteles Una buena opción para seguir creciendo

Las creencias limitantes son las que nos impiden seguir creciendo.

Una que me impedía avanzar, era la elaborada desde mi infancia: el hotel es el único lugar para dormir cuando viajamos.

Por eso siempre que viajaba, buscaba un hotel en lugar de un hostel.

Y para aquellos obsesivos con la ortografía y las buenas prácticas en redacción, escribo hostel porque así se le conoce a aquél sitio donde puedes dormir, con opción de desayuno gratis y uso de instalaciones como la cocina. ¡Ah! Y compartes habitación y baño con otros huéspedes (también hay opciones privadas, con un costo más).

Ahora ya me hospedo en hosteles por dos razones, la segunda más fuerte que la primera:

1. Son más económicos
2. Conoces muchas personas de distintos lugares del mundo

Por cierto, mientras escribo esta entrada, estoy con una pareja de europeos.

Los mismos encargados de los hosteles suelen ser personas interesantes. En este de Guadalajara donde estoy, hay un par de jóvenes que hablan fluidamente dos idiomas porque los han practicado con los huéspedes.

En algunos hosteles puedes leer libros que han dejado los huéspedes de distintas partes del mundo, así conoces las diversas formas de pensar de otros lugares.

Siempre hay algo que contar en los hosteles, porque son personas diversas las que vienen a ellos.

¿Por qué no me hospedaba en éstos? Mi creencia se fundamentaba en que debías compartir una habitación con otro, lo que no me entusiasmaba ni me entusiasma hasta ahora.

Pero en el hostel puedes optar por una habitación privada, como mencionaba en la breve explicación anterior. Es la que yo busco.

El hostel es una casa grande, donde una gran familia se hermana durante las mañanas cuando desayunamos. O en la noche cuando se nos va el sueño y salimos de los cuartos a conversar, jugar algún partido de dominó.

Es como estar en casa, con anfitriones que se quedan en este, nuestro hogar temporal, mientras nosotros seguimos viajando.

Desde que me quité esa falsa creencia no sólo he ahorrado, he dejado buenos amigos, como los dueños de la Ideota Guest House en Salinas, Ecuador.

Deberías quedarte en un hostel, estarás maravillado como yo.

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Juan Antonio Guerrero Cañongo

Juan Antonio Guerrero Cañongo

Emprendedor Experimental, Growth Hacker y Escritor. Autor de 34 BestSellers, publicados por editoriales de España, Estados Unidos y México, y disponibles en todo el mundo.

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