Adiós a los libros físicos en mi biblioteca

[…] Montag titubea y luego sigue: -En un tiempo tú debes haber querido mucho los libros.
-¡Touche! -responde el jefe-. Por debajo del cinturón. En la mandíbula. Con el corazón partido. Las tripas abiertas. Oh, Montag, mírame. El hombre que amaba los libros, no, el muchacho disparatado, demente por ellos, que se trepaba a las pilas como un enloquecido chimpancé.
Me los comía como si fueran ensalada, los libros eran para mí el sándwich del almuerzo, la merienda, la cena y el bocado de medianoche. ¡Arrancaba las páginas, me las comía con sal, las ensopaba con deleite, mordisqueaba las costuras, pasaba capítulos con la lengua! Docenas, cientos, billones de libros. Llevé tantos a casa que anduve años jorobado. Filosofía, historia del arte, política, ciencias sociales; nombra el poema, el ensayo, la obra de teatro que quieras; me los comí todos. Y después….después…-la voz del jefe de bomberos se apaga.
Extracto del libro “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury

Creo que no necesito decirte que me fascinan los libros en papel. Si me sigues desde hace tiempo, lo sabes.

Me encanta sentir la textura del papel en mis dedos, me encanta de vez en cuando olerlos, cerrarlos y sentir su firmeza.

Y cuando alguien me visita, me encanta mostrarle los libros que tengo en mis libreros.

Pero los libros físicos me atan para el siguiente paso en mi vida nómada.

Si hoy quisiera moverme y vivir en otro lugar, sería complicado elegir diez libros que se fueran conmigo.

De hecho, tengo cientos de libros aún en la casa de mis padres, adquiridos cuando aún era estudiante. Son libros que están ahí, olvidados en el desván de la casa de mis padres.

Los libros físicos me encantan, pero me detienen para llegar a esta nueva vida en la nube.

Por eso he decidido adquirir sólo libros digitales.

Desde hace meses compré el lector Kindle, para leer más digital.

Ha sido un proceso lento, para adaptarme a los libros digitales, donde no percibo las texturas, ni huelo sus páginas.

Y me ha gustado.

Ahora leo muchos libros virtuales, que están en la nube de Amazon o descargo para mi lector.

Actualmente tengo 150 libros virtuales en mi biblioteca del lector Kindle.

Si cargara esos 150 libros impresos, sería complicado. Si cada uno pesara unos cien gramos, tendría que cargar 15 kilos. El Kindle pesa 161 gramos.

Podrías preguntarte el por qué elegí un lector Kindle en lugar de una tableta electrónica, que tiene más opciones.

Es cierto, con una tableta puedo:

  • Ver vídeos
  • Navegar en internet
  • Escribir
  • Y por supuesto leer ebooks

Pensé en adquirir una, pero después de algún tiempo analizando las ventajas y desventajas, opté por el lector de libros porque:

  • Tiene un tamaño ideal, semejante a un libro.
  • Sólo puedo leer libros digitales (y navegar en algunas páginas). Ese es el objetivo principal: leer.
  • No me distraeré con otras opciones como video, navegar en internet o escribir.
  • La pantalla del lector es ideal para leer. Tiene un fondo blanco, con letras negras. Con el sol puedes leer, en la obscuridad puedes leer, ¡puedes leer donde quiera!

Mi objetivo es leer y llevar mi biblioteca a todos los lugares, por eso la opción es el lector. Además, la pantalla de una tableta no es la ideal cuando hay sol, también cansa mucho la vista para leer.

Estoy feliz con el lector de libros, fue mi mejor decisión.

El Kindle me permite llevar mi vida a la nube, por eso he decidido no comprar más libros físicos, sólo virtuales.

Así cuando me mueva hacia otro lugar, no tendré que cargar con miles de libros, sólo con un lector de 161 gramos.

No me desprenderé de mis libros físicos por el momento, pero ya no adquiriré libros físicos.

Ese es otro paso hacia mi vida en la nube.

Incluso será un buen ejercicio para cambiar mis creencias.

Ya no poseeré un libro, sino poseeré los conocimientos de ese libro.

Un paso más para no depender de algo.

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Juan Antonio Guerrero Cañongo

Juan Antonio Guerrero Cañongo

Emprendedor Experimental, Growth Hacker y Escritor. Autor de 34 BestSellers, publicados por editoriales de España, Estados Unidos y México, y disponibles en todo el mundo.

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